*De las cosas buenas del Facebook.

*Se relaciona con una de las partes de un ruiseñor.

*Es la magia de la literatura.

 

Hace unos días, recibí un mensaje de facebook, el envío contenía una reflexión que reprodujo nuestro buen amigo Alfonso Almada que más o menos a la letra, dice: “iba caminando un señor, su caballo y su perro. De pronto, se vieron en una zona árida y a unas cuantas horas padecían de una sed indescriptible al entrar  a una arboleda al fondo encontraron una puerta muy vistosa y con un guardián afuera. El caminante preguntó, usted, ¿quién es? , a lo que el guardián contestó, yo soy Dios y quiero informarles que ustedes ya fallecieron. En respuesta, el andante le pidió permiso para tomar agua e invitó a sus dos amigos, caballo y perro, a que hicieran lo propio. En ese entonces, quien dijo llamarse Dios, le dijo, sí, pero tú nada más, a lo que respondió, entonces yo tampoco ya que ellos son mis amigos verdaderos y agregó una interrogante: ¿Cómo es que dices que eres Dios?. Dieron media vuelta, prosiguieron su camino y más adelante se encontraron otra puerta no tan lujosa como la primera, otro guardián con vestimenta más modesta, se estableció el diálogo. La misma petición de beber agua. La respuesta fue diferente, pasen los tres y beban la que gusten. La misma interrogante formuló el caminante, fue, ¿quién eres? y la respuesta fue, soy Dios… El viandante le dijo: pero si aquel que está allá me dijo que él era Dios y que salvaguardaba el paraíso. No! Dijo el modesto personaje, yo soy Dios y éste es el paraíso, beban el agua que quieran, aquí los acogemos…. El mensaje es claro, para Dios, todos los seres humanos son iguales y es condescendiente con aquellos animales que se distinguen con su lealtad como lo es el perro y el caballo que no conocen de la ley de los ventajosos, de los hipócritas y de los fementidos.

Lo anterior tiene alguna correlación con un capítulo de libro Un ruiseñor de autoría de nuestro bien recordado amigo, Guillermo Arrambide Arellano.

Uno de esos capítulos se titula, Baldomero y su perro en el que trata de un modesto pescador que se había ido a refugiar en una gruta de las costas Loretanas. Por esas circunstancias de la vida y debido a una decepción amorosa realizó una vida sedentaria y solitaria. En cierta ocasión que visitó a una comunidad cercana, el personaje de la obra, se encontró a una perra que estaba criando a sus cachorros. De inmediato, se prendó de un cachorrito, por el color de la piel lo llamó “el pinto”. El animalito fue creciendo al lado de Baldomero lo que produjo una relación profunda entre ambos. A unos meses de nacido, el perrito esperaba el arribo de su amo, en el momento de desembarcar. El pinto jalaba con los dientes la cuerda lanzada por Baldomero para atracar en la orilla.

Pasaron un par de años, la identidad entre ambos se fue consolidando engrandeciendo el cariño entre amo y animal. Un día que Baldomero se fue de pesca, a su retorno encontró al pinto convulsionado. Presto se lanzó al agua y corrió donde el perrito agonizaba. Lo revisó minuciosamente y no encontró herida aparente, hasta que exhaló su último suspiro. Pasaron los días, Baldomero con  la barba crecida y la mirada lánguida parecía observar en cada atardecer al perro meneando la cola. Semana, después se le vio vagabundeando por la orilla de la playa para regresar a su gruta. Un día después, tomó una barra de dinamita, se la introdujo en la boca y prendió la mecha del tachineque. No pudo soportar la existencia sin la compañía de su “pinto”. Afuera en las aguas de azul turquesa de Loreto, una gaviota cruzaba los multicolores de un crepúsculo de occidente.

El pensamiento de este día es:

“CUANDO CONOCES A UN AMIGO, MUESTRÀLE LEALTAD Y AFECTO, PUES HAY ANIMALES MUCHO MAS LEALES QUE ALGUNOS HUMANOS USAN EL FINGIMIENTO Y EL DOBLE ROSTRO”

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