·        Fuimos anfitriones de la familia Galindo-Márquez.

·        Venados y liebres lampareadas.

·        Álvaro e Isidro interactúan.

·        Para los críticos de contrapeso.

Alfredo González González.

El jueves anterior honraron la mesa de todos los amigos sudcalifornianos, miembros de un núcleo familiar compuesto por los Galindo y los Márquez y dos hijos de Eduardo Galindo Jr. Fue un encuentro agradable, feliz, porque era el reencuentro con la otra generación con quien hemos cultivado una amistad fraterna: Eduardo mi compadre y Sofía Guadalupe, ya se encuentran con sus seres más entrañables. La mesa se pobló. Llegó la machaca, las tortillas de harina, el queso panela, los frijolitos refritos y postres de ates de guayaba con coco, sin faltar el café a la sudcaliforniana, las empanadas de con la “Morena de la Bravo” y el sazonamiento lo proporcionaron los recuerdos marchados que diariamente que hacemos realidad con la presencia de este tipo de personas.

Las vibraciones de cariño recíproco, se esparcieron por doquier. El emblema de la sudcalifornidad no se separó jamás con la presencia espiritual del compa Galindo y mi comadre Sofía Guadalupe. Galindo Domínguez había nacido en Sta. Rosalía, se crío entre el frescor de las huertas de San José del Cabo y entra de lleno a la adolescencia al venirse a La Paz a cursar la secundaria y la Normal Urbana. El espíritu de su tierra siempre le acompañó. Su primogénita se llama Alma California, mi ahijada. Ese día estuvieron con nosotros Margarita y Lalo con dos de sus hijos, llenándonos de cariño y bendiciendo nuestro hogar y nos hizo ratificar nuestro afecto de tíos y hermanos de sus padres. El viernes anterior se trasladaron al vecino Estado, Eduardo y sus hijos se quedaron en Tijuana y Margarita continuó su viaje hasta San Felipe vía Mexicali, recordé que llegué a San Felipe un 12 de octubre de 1960, ya hace 51 años, jamás olvido la fecha, porque el día 13 es día de los Eduardo´s. Cuántas bohemias, cuantas bromas y travesuras, cuánto amor a la camiseta por la escuela Jaime Nunó en el turno matutino y con el nombre de Eduardo Galindo Domínguez en el turno vespertino. Todo esto en ningún momento ensombreció la tristeza de la ausencia de estos dos grandes del magisterio y consolidó la fuerza y firmeza, la fe y la esperanza hacia el porvenir. Como dicen los pescadores: ¡Buen viento y buena mar!

En otro tema, hemos notado la presencia en las inmediaciones del café de la Bravo de algunas personas quizá respetables pero que poseen una especie de oído receptor que mucho me temo que sean los que maldicen por las noches y bendicen a la salida del sol. Hace mucho tiempo me decía un compa, que había personas posiblemente poco conocidas y llegaban y sorpresivamente preguntaban: ¿Qué mal está trabajando López Obrador verdad? Nadie contestaba nada. Sin embargo yo si le dije que el señor presidente debió de haber hecho un compás de espera antes de proceder a las concentraciones multitudinarias y que debería de haber esperado más para dar a conocer soluciones sobre los aeropuertos, la seguridad, los miles de despidos con personas con servicio profesional de carrera. No esperó que terminara cuando dijo con permiso y se retiró. Hemos rectificado que ningún ser humano puede ser Dios para resolver todos los problemas. Sienten, respiran, tienen apetito, temen al mañana y lo hacen por inseguridad y definitivamente, no se pueden planificar obras sobre las piernas. Como padre de familia, como esposo y como presidente de México lo respetamos, pero estamos en desacuerdo que esté haciendo experimentos con los problemas torales de este país. Si primero es comer que ser cristiano, no nos pongamos a hambrear a todo un pueblo. Si queremos un futuro mejor, comparta las responsabilidades no el poder con los integrantes de su equipo. Porque en toda actividad en conjunto, cada quien es un experto, inclusive en el deporte tan valioso es el delantero como lo son los laterales, las defensas, los medios y el arquero. Un solo hombre no puede hacer los goles, entiéndanlo por el amor de Dios. El personaje en cuestión se fue con la cola entre los pies. Porque nunca captó que se había encontrado con liebres correteadas y venados lampareados.

Dándole vuelta a la página y en un ambiente optimista, el Lic. Álvaro de la Peña Angulo y el Lic. Isidro Jordán Moyrón, son servidores público con peso específico en la administración estatal. Porque están interactuando, con las instituciones, coordinada por Mendoza Davis, para que a través de la comunión de las instituciones se de vida a los métodos para prever la comisión del delito. Gobernar con lealtad y eficiencia es una coordinación de esfuerzos cuando se busca el beneficio común de la sociedad.

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