·        Dobles discursos y repetidas falacias.

·        Retornó más pronto de lo que esperaba.

·        Moraleja con cabida en todas las épocas.

·        Sensibilidad de Felipe Prado.

Alfredo González González.

La última contracción, refiriéndose a la inquietud manifestada por la Policía Federal, derivados a ciertos aspectos que sintieron les perjudicaba en su trabajo, y que repercutía en la solidaridad del gremio en su trabajo, hizo crisis en varias entidades del país. La pelota se sigue inflando. Los contrapesos se hicieron sentir de inmediato, al declarar al mundo oficial que: “Hay mano negra”. Pero además de gentes inactivas en el servicio, eran agitadores. La reacción fue de inmediato ya que los referidos mostraron sus credenciales actualizadas. ¡Cuidado señor presidente, no lo vayan a estar engañando! Desde nuestra óptica no podemos afirmar que el 100% de los policías federales son peritas en dulce, pero la gran mayoría le asiste el derecho de defenderse.

Por otro lado el “Karma”, más pronto de lo que se había pensado. El Karma es el fruto de nuestras buenas o malas acciones, es para bien o para mal. Uno es el responsable del fruto cosechado de dichas acciones. Así pues, toda justicia divina se aplica en este planeta y lo que estuvo arriba, baja estrepitosamente y otros tomarán su descenso armónicamente. Tal es el caso del Congreso del Estado, ya que hay algunos que se encargaron de tumbarle la H. de honorable por su desaseo descabellado, la rapiña nepótica para con los recursos de la institución, pues como tal merece respeto y engrandecimiento. Porque aunque algunos y algunas, piensen con las vísceras y no con el cerebro, a fortalecer proveedores parientes en primer grado. Espero que el cambio dado sea para bien y que don Esteban y Milena dejen de lado la manipulación de posiciones y de recursos pertenecientes al pueblo.

En otro orden de cosas, recordamos una leyenda ad hoc con algunas actitudes presidenciales. Había un rey que gobernaba con un consejo de ministro. Cuando se les pedía su opinión sobre el Estado que guardaba el reino, la respuesta era: “Muy bien”. Pero no era así. No obstante el monarca era afecto a no confrontar problemas sino que preguntaba y tenía respuesta de murmullo b lisonjero y al más anciano de los consejeros no lo tomaban en cuenta. Un día llamó al consejero anciano y le pidió la opinión sobre su reinado. La respuesta fue: Dicen que eres un inútil para gobernar. Que les subes los impuestos, que tus cabronadas llegan a tanto, que no hay medicinas ni quienes curen y que tu corazón se endureció. El rey preocupado le preguntó que sí que debía hacer y aquél anciano le dijo: Vístete con andrajos, confúndete con la plebe, métete a las tabernas y ahí encontrarás la verdad. Así lo hizo y escuchó las mismas inquietudes que le había comentado el anciano. Al retornar al palacio, envió por los consejeros y ordenó que los decapitaran. Al que lo aconsejó, lo nombró consejero real y las cosas marcharon mejor. La moraleja es clara, no necesitamos explicarlo.

Finalmente y en otro tema, gratifican el espíritu interinstitucional de Felipe Prado Bautista, Edil mulegino que está en permanente coordinación con los niveles federales y estatales con los esfuerzos del ayuntamiento que preside. Felipe es hombre de trabajo, con un espectro de obras y servicios. Con el concurso de sus colaboradores.

La reflexión de este martes, con dedicación para Los Cabos, creo que es de Karla González: “Tratar con respeto a otros es cuestión de educación no de dinero. El dinero no compra valores, sentido común, ni principios, ni bondad”. (SIC).

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