El narcotraficante mexicano describió su estancia en el lugar donde no tenía derecho ni al sol ni al agua limpia como “una falta de respeto por la dignidad humana”.

Acusado de estar implicado en una red de abusos y explotación sexual de menores, el multimillonario Jeffrey Epstein murió este sábado en una cárcel federal de Manhattan, en Nueva York.

En un aparente suicidio, el hombre de 66 años fue encontrado ahorcado en su celda del Centro Penitenciario Metropolitano de Nueva York, una prisión que ya había sido descrita como una “tortura física, emocional y mental” por el mexicano Joaquín “El Chapo Guzmán”.

Hace un par de meses, todavía en espera de su condena, el narcotraficante pidió al juez mejorar su calidad de vida en esa cárcel, donde estuvo desde 2017, pues no tenía derecho ni al aire ni al sol.

La abogada Mariel Colón dijo en mayo pasado que la situación había provocado problemas psicológicos a “El Chapo”. Ante la peligrosidad del capo, en esa prisión optaron por mantener su celda con la luz encendida todo el tiempo, la calefacción y aire acondicionado de manera irregular, así como una deficiente provisión de sábanas limpias y comida.

La defensa del narcotraficante solicitó tapones para las orejas, con los que se esperaba aliviar el dolor de oídos que padecía desde hace meses y que le impidió seguir su proceso judicial con un traductor electrónico; también buscaron la posibilidad de adquirir al menos seis botellas de agua a la semana, ya que el grifo que estaba en su celda se encontraba completamente lleno de moho,el cual podía “saborear” y pudo haber sido perjudicial para la salud.

Sin embargo, un juez federal de Nueva York denegó las peticiones de horas al aire libre, agua embotellada y tapones para los oídos.

“El único aire que tengo en mi celda sale por el respiradero”, y el ruido es tan fuerte “Tengo que taparme los oídos con papel higiénico”, dijo “El Chapo”, según recordó la cadena NBC.
Joaquín Guzmán Loera y Jeffrey Epstein no fueron los únicos presos en sufrir en el Centro Penitenciario Metropolitano de Nueva York. Las quejas datan de décadas; una parte, construida en 1975 era conocida como “el motel de las cucarachas”.

Jeanne Theoharis, profesora de ciencias políticas en el Brooklyn College, dijo al sitio web Gothamist que incluso los abogados “pueden ser castigados por describir las condiciones de sus clientes”.

Además, los problemas llegan a los oficiales, que deben cubrir hasta tres o cuatro turnos dobles por semana, según información del periódico de la administración pública de la ciudad de Nueva York, The Chief-Leader.

El pasado 17 de julio se dio a conocer la sentencia de cadena perpetua más 30 años de prisión para Joaquín Guzmán, quien describió su paso por el Centro Penitenciario Metropolitano de Nueva York como “una falta de respeto por la dignidad humana”.
“El Chapo” ahora permanece en la prisión federal estadounidense ADX Florence en Colorado, considerada la más segura del país y la única con la etiqueta “Supermax”, de la que nadie ha escapado desde su apertura en 1994. También le llaman el “Alcatraz de las Montañas Rocosas”.

En cuanto a Jeffrey Epstein, un día antes de su aparente suicidio, un juez de la Corte de Apelaciones de Manhattan había dictado que se publicaran cientos de documentos sobre el multimillonario, acusado de crear una red de tráfico sexual de menores, que pertenecían a un caso paralelo cerrado contra una mujer que era supuestamente su “reclutadora”.

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