·        Cuando los dardos dan en el centro.

·        La Silla del Águila.

·        Señor presidente: Se la voy a platicar a mi manera.

·        Víctor Octavio: Aquellos tiempos.

Alfredo González González.

El contrapeso surgió en forma de una serie de señalamientos a los pasados sexenios que de ninguna manera es apoyar los ilícitos cometidos. En cada mañanera se desata una serie de señalamientos, como si se tratara de una campaña de desprestigio sin limitante, pero también conlleva a la médula de tratar de echar humo por los tropiezos de presentes. Los que saben de esto comentan que son factores distractores. Debe dejar entre manos de las áreas correspondientes, las investigaciones y soluciones para que no se convierta en el todólogo de la política nacional. Quizás fuera compresible si el Tlatluani mexicano aprendiera a gobernar como establece el aforismo latino: Suavidad en la forma y firmeza en el fondo. En cualquiera de los casos surgen siglas de las causas y conocimientos, que muchas veces se fricciona con el esquema de los ciudadanos centrados, equitativos y que de veras están comprometidos con su patria.

Se pueden correlacionar las palabras aquellas dichas por el General Emiliano Zapato Salazar, a punto de sentarse en la silla del águila, AMLO, el líder de los campesinos del Estado de Morelos le dijo: Mi general, no se siente en la silla presidencial, y no lo haga porque mi abuela me decía que estaba maldita, porque cambia a los hombres y porque mucho me temo que usted, señor, se le viene cambiando como se le observan cambios no muy agradables ya hay signos de desconfianza y esto hace perder la credibilidad, ingrediente vital en el Estado de derecho de los pueblos.

Ahora con los precios de los combustibles, recordé una anécdota con un viejo ranchero (Tata Valente), el clásico hombre de la breña sudcaliforniana:

-“Manea” los caballos,

Vamos con el tío Juan.

Manear expresaba inmovilizar las patas del animal y ponerle la caponera una especie de campana que sonaba al amanecer lo que era fácil localizarlo en la obscuridad de la madrugada. La voz del Tata se escuchó: ¡Águila pues!, indicando que era la hora de partir. El animal que me tocó ensillar le apreté demasiado el cincho. Un par de horas estuvimos con el mayor de los González García. Fueron 5 hermanos: Juan, Valente, Rosa, Lucía, Manuel y Gerardo. De regreso cuando el sol se manchaba con la tarde retornamos. A medio camino mi cabalgadura lanzó un relincho y por allá fui a dar. Me levanté todo revolcado volví a poner la silla y reanudamos la marcha. De pronto el Tata se detuvo y nos preguntó: ¿Sabes por qué te tumbó el caballo? El mismo dio la respuesta: Le ajustaste demasiado el cincho. Así son los pueblos cuando le aprietan el cinturón. Suben los impuestos, la carestía por aumento de los insumos de primera necesidad. Nunca se me olvidó y cada vez que se presentan los gasolinazos, de luz y otros, recordamos cuando usted, señor presidente, y otros antes, exclamábamos: El centro nos volvió a tascar. Su inequidad con el trato para con otras entidades y en esta principalmente donde nos tascan el cinturón, ha provocado descontentos. Le confieso que no deseo que le vaya mal, usted es la potestad de la República y exíjales más capacidad a sus colaboradores.

El versito de este viernes.

La idea la entremezclamos,

Pero no se hace a destiempo,

Un escritor de este tiempo

¡Sudcaliforniano sin mezclas!

Se dice sin ningún agravio,

Con una potente pluma,

Hace su obra “Aquellos Tiempos”

Buena labor de Víctor Octavio.

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